Tsubasa Ozora juega al fútbol desde chiquito. Se muda con su mamá al pueblo japonés de Nankatsu. Ahí, a los 11 años, hace amigos rápido y se une al equipo de su escuela. Con esos cuates y su mentor brasileño Roberto, arranca su camino para cumplir su sueño: ganar la Copa del Mundo algún día.