La Compañía Mercenaria Verdapis irrumpe en la catedral. Beryl intenta detenerlos, pero Ibroy grita: «¡Están de nuestro lado!». Forzados a colaborar, escoltan al príncipe y a la princesa hasta el palacio. Por el camino, la ira de Beryl choca con el orgullo de Hanoy, pero el papa Morris desata una crisis aún mayor en la Ciudad Santa.
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