Un 767 secuestrado se va a estrellar en 97 minutos cuando se acabe el combustible. El director de la NSA, Hawkins, quiere derribarlo antes de que cause una catástrofe, contra la opinión de su subdirectora Toyin. La vida de los pasajeros está en manos de Tyler, uno de los secuestradores, que resulta ser un agente encubierto de Interpol... o no.