Una familia va de vacaciones y todo va bien hasta que el coche, un monovolumen nuevo, se vuelve loco. El papá pone el control de crucero a 130 km/h y de repente los mandos no responden. No hay frenos, no hay volante, nada. La mamá se pelea con el abuelo, los niños se divierten y el coche no para. Todo se pone más raro: las puertas no abren, la música no cambia y el aire acondicionado congela a todos. Es una comedia donde una familia común se enfrenta a un coche que decide por su cuenta.