Un grupo de exploradores de ciudad se mete a unas cuevas en el norte de Australia justo cuando llega un ciclón. La tormenta inunda todo y quedan atrapados. Para acabarla, hay cocodrilos de agua salada en esos túneles, y tienen hambre. Tienen que encontrar una salida en la oscuridad, con el agua subiendo y las cuevas derrumbándose. Los cocodrilos no son el único peligro: el pánico y la falta de oxígeno también los van a poner contra las cuerdas. Es terror puro, claustrofóbico, donde cada paso puede ser el último.