Roman descubre que a su novia la secuestró una red de trata de personas. La ciudad está llena de crimen y nadie hace nada. Llama a sus viejos compañeros de las fuerzas especiales, cada quien en su vida normal, para armarla. Conocen a Avery, un detective de antidrogas al que su propio departamento le pone trabas. La misión es rescatar a la chica antes de que la saquen del país. Usan tácticas de combate urbano que la policía no autoriza, mientras Avery les explica cómo opera el crimen organizado. Juntos destapan una corrupción que llega hasta arriba. Resulta