Imagínate: una ciudad podrida hasta los huesos. Ahí está Nicholas Cage, un ex sicario que se chupó veinte años de cárcel por culpa de sus propios compas, los que después se volvieron jefes. Sale libre y con una sola idea en la cabeza: cobrarle a cada uno de esos capos. Pero la cosa se complica. De la nada, aparece su hijo, un morro que apenas conoce. Y eso lo pone en un pedo. ¿Se la juega por la venganza o intenta ser papá? El desmadre está asegurado.