Jimmie Rainwood estaba tranquilo en su casa. Dos policías corruptos se equivocaron de dirección y entraron a la fuerza buscando a un narco. Le dispararon a Rainwood y lo acusaron de vender drogas. Un informante de la policía mintió en el juicio y lo condenaron. Terminó en una cárcel peligrosa, luchando por demostrar que es inocente mientras todos los presos dicen lo mismo.