Un tipo trajeado agarra varios viajes: camión, balsa, a pie. Lleva una bolsa con dinero para rescatar a su esposa secuestrada. Espera la señal justa para moverse. Los viajes son para verificar que no haya policías mirando. Va solo. Pero esos recorridos no sirven de nada, son sin rumbo. Ve los suburbios de una ciudad fronteriza, algo nuevo y desconocido para él. Tan lejano y raro como el Ártico.