En la costa de Mar del Plata, las olas rompen fuerte mientras Lola lidia con su tormenta interna. Su familia disfruta las vacaciones, pero ella no. Ricardo, su esposo, y sus cuatro hijos hacen castillos de arena, sin notar que la casa se está cayendo a pedazos. Lola se siente vacía, aunque todos piensen que son felices. Mientras ellos juegan o leen, ella camina sola por la playa, buscando respuestas en el mar. La presión entre lo que quiere cambiar y lo que su familia espera crece como la marea. Lo que empezó como un viaje familiar se vuelve un despertar personal,