El maestro Michele Cortese empieza una vida nueva. Después de 40 años enseñando en Roma, se muda a un pueblo en el centro de Italia. Da clases en una escuelita con pocos niños de 7 a 10 años. Le cuesta adaptarse al campo, pero la subdirectora Agnese lo ayuda. Con ella y los alumnos, poco a poco encaja. Justo cuando todo va bien, llegan malas noticias: la escuela no tiene los alumnos suficientes y la van a cerrar.