Renzo Collazos lleva un año siendo periodista político en El Comercio. Un día, su jefe le pide que maneje un blog juvenil y escriba cada semana sobre su patética vida social, sentimental y sexual. Renzo acepta porque cree que no tiene nada interesante que contar: no tiene pareja, vive con su mamá, en su tiempo libre lee, escribe poesía, se masturba y está harto de que sus amigos se hayan casado (porque él también quería). El blog se vuelve un éxito y Renzo se vuelve famoso contando sus dilemas amorosos. Esa fama lo vuelve más egoísta,