Tras perder a su esposa, Joaquín se va a vivir al pueblo donde nació. Tiene 75 años y la soledad lo acompaña. Su amigo Poli no lo quiere ver tirado y le hace una lista de mujeres solteras del pueblo para que las conozca. Joaquín lo manda al carajo. Pero Poli insiste y lo termina convenciendo de que el amor no tiene edad.