En el desierto de Irak después de la invasión, un grupo de soldados gringos tiene una misión rara: arreglar el agua de un pueblo. No es pelear, es evitar que la gente se muera de sed. El sargento Miller se da cuenta de que conectar tubos es más difícil que disparar, porque tiene que lidiar con el sheikh local que no confía en ellos. Cualquier error puede armar un problema gordo. Entre bombas lejanas y un calor que te parte, los soldados intentan hacer amigos en un lugar donde los odian. Arreglar el agua parece fácil, pero lo jodido es ganarse la confianza