Una pareja joven viaja a un hospital viejo y descuidado en Europa del Este para hacerse cirugías plásticas. Ella se quiere reducir los senos. Su mamá también va, para otro estiramiento facial. El novio se mete a un pabellón abandonado y encuentra a una mujer amarrada a una camilla, amordazada. Es el resultado de un tratamiento experimental de rejuvenecimiento. La libera, pero sin saberlo desata un virus que convierte a doctores, pacientes y hasta a la suegra en zombies hambrientos.