En la Avenida Primavera, un niño de ocho años llamado Daniel convierte todo en un desastre divertido. Es curioso, inventa cosas y siempre arma líos en el barrio. Al señor Wilson, un jardinero retirado fanático del orden, no le gusta nada. Daniel no lo hace por maldad, solo por jugar. Mientras el señor Wilson cuida sus rosas, Daniel aparece con sus inventos locos. Al final, son puros chistes entre dos formas de ver la vida, la del adulto y la del niño.