Davis Mitchell era un tipo con una vida perfecta en el mundo de las finanzas de Nueva York. Un día, su esposa muere de golpe y todo se va al carajo. Vuelve a una casa vacía que ya no siente suya. Un ejecutivo de banco que se va hundiendo. Una queja por una máquina expendedora lo conecta con Karen, una chica de servicio al cliente que arregla cosas, pero también habla de cómo sanar por dentro. Davis empieza a desarmar todo lo que encuentra: electrodomésticos, muebles, y se da cuenta de que así entiende su propio dolor. Llega su sobrino