Sarah ya está harta de cuidar a su hermanito los fines de semana. Un día, enojada, pide que unos duendes se lo lleven. Cuando Toby desaparece de verdad, Sarah lo persigue a un mundo fantástico para rescatarlo del Rey Duende. El problema es que el castillo está protegido por un laberinto lleno de trampas, personajes raros y peligros que no conoce.