Dos hermanos, Sally y Conrad, están aburridos en un día lluvioso. De repente, llega un gato parlante con un sombrero de rayas rojas y blancas. Mientras su mamá no está, el gato arma un desorden enorme. Lawrence, el vecino metiche, amenaza con acusarlos. Los niños y el gato tienen que limpiar todo antes de que llegue la mamá. Aprenden que la diversión está bien, pero hay que saber cuándo parar.