En los Alpes, el adolescente Lukas encuentra un polluelo de águila herido. Lo llama Abel y lo cuida en secreto. Mientras el ave sana, Lukas también lidia con sus propios problemas: cree que causó la muerte de su mamá al nacer. Su papá está distante por el duelo. Cuidar al águila se vuelve su forma de rebelarse y sanar. Al enseñarle a volar, Lukas aprende a enfrentar su dolor. La película muestra cómo dos seres rotos se ayudan mutuamente a seguir adelante.