Elisa vive sola con su mamá en una casa alejada, con las cortinas siempre cerradas. Su mamá es bien autoritaria y le metió en la cabeza una idea loca: que su papá muerto puede revivir si son bien devotas. Al principio hacen unos rezos raros, pero después todo se vuelve más pesado. La mamá la tiene aislada de todos y Elisa ya no sabe qué es real. El cuerpo del papá lo tienen ahí, en la casa, como si estuviera dormido. Ellas lo cuidan. Pero con los días, el cuerpo se descompone. Y eso genera una tensión cabrona entre la esperanza de que res