Dos agentes encubiertos persiguen a un asesino que deja las mismas marcas de tortura en todas sus víctimas. Las pistas se acaban rápido y aparecen varios sospechosos que no llevan a nada. El tipo siempre va un paso adelante, borrando todo. La presión sube y los agentes tienen que encontrar la verdad antes de que el patrón siga. Nada es lo que parece y cada pista solo te deja más dudas.