Jack hereda sin querer a Skipper, un perro bien movido que su abuelo le dejó. El perro tiene secretos escondidos y lleva a Jack a un mapa de un tesoro perdido en el pueblo. Pero no están solos: unos ladrones peligrosos también lo buscan. Jack se junta con Emma, que entiende códigos; Leo, que sabe de mapas viejos; y Sofía, que conoce todos los rincones. Van al molino viejo y a unas catacumbas, resolviendo acertijos y esquivando trampas que dejó el abuelo. La cosa se pone fea cuando los malos