Esta es la historia real de una monja polaca de hace casi cien años. Se llamaba Helena Kowalska, mejor conocida como Sor Faustina. Empezó a tener visiones de Jesucristo. Le decía que predicara la compasión de Dios. Al principio, nadie en su convento le creyó. Ella escribió todo en un diario. Cristo le mostró una imagen con dos rayos de colores: rojo y blanco. Hablaba de la misericordia divina. Creó una oración especial y una fiesta. La película muestra su lucha: no la entendían, se enfermaba, pero no se rindió.