Un tipo, Tony, lo agarran montando el caballo de Lee Corey, un repartidor desaparecido de una mina. Tony dice que se lo compró a dos sujetos, pero el sheriff piensa que lo mató y le robó el caballo. Lo condenan a la horca, pero se salva con ayuda de la amante de Corey y sale a buscar al verdadero asesino.