El inspector Manuel Bianquetti tiene que cambiarse a una comisaría en Cádiz. Todo parece tranquilo al principio, pero eso se acaba cuando encuentran el cuerpo de una niña que le recuerda algo muy heavy de su pasado. Sus jefes no lo apoyan, pero Bianquetti se lanza solo a buscar al asesino, siguiendo pistas que quizás sólo existen en su cabeza. La única que le da una mano es su vecina, una enfermera que vive amedrentada por su ex pareja.