Venecia, siglo seis. Un pueblo sin tierra trata de armar su propio gobierno cristiano. Llega Basiliola, una bailarina bien astuta, a vengar a su familia que fue torturada por fanáticos. Sus dos objetivos: los hermanos Gràtico, recién elegidos como juez y obispo. La historia agarra su título de una declaración de la Diaconisa Ema: que la verdadera patria de los venecianos está en un barco.