Estamos en 1983, en el noroeste de Estados Unidos. Robos muy profesionales están dejando a todos locos. Bancos, autos blindados, todo es atacado con una puntería militar. La policía local no entiende nada. Un agente del FBI en un pueblo tranquilo empieza a unir puntos que sus compañeros no ven. Lo que descubre no es mafia ni ladrones comunes. Es una célula terrorista peligrosa, con un líder que quiere guerra contra el gobierno. La cosa se pone intensa: cada atraco les da más pistas, pero también más armas. El agente tiene que convencer a sus jefes de que