Un tal Marcelo, romano borracho y amargado, gana la túnica de Jesús jugando a los dados después de la crucifixión. El vato nunca creyó en nada, a diferencia de su esclavo Demetrio. Pero cuando Demetrio se fuga con la túnica, a Marcelo le empiezan a dar visiones bien raras y se siente culpable. Piensa que si destruye la túnica se va a curar. Sale a buscar a Demetrio y en el camino termina encontrando la fe cristiana.