En Londres, Liam y Natalie están separándose después de diez años juntos. Mientras guardan sus cosas, se dan cuenta de que repartirse los vinilos es un desmadre. Cada disco les recuerda algo especial: la primera cena, un viaje a Escocia, los domingos cocinando. Entre los discos, encuentran regalos y recuerdos que los hacen dudar. Terminan sentados en el suelo, escuchando sus canciones, preguntándose si de verdad quieren terminar. La música los hace pensar que quizás su historia no ha terminado.