Desde el 2014, Francia tiene programas de justicia restaurativa donde víctimas y delincuentes hablan cara a cara con supervisión. Grégoire, Nawelle y Sabine, víctimas de robos violentos, aceptan participar en un grupo con los delincuentes Nassim, Issa y Thomas, todos condenados por lo mismo. También está Chloé, víctima de abuso sexual infantil, que se prepara para encontrarse con su agresor cuando se entera de que volvió al pueblo.