San Francisco, años 80. Mark O'Brien tiene 36 años, es poeta y periodista, pero vive pegado a un pulmón artificial. Está harto de su situación y se pregunta si alguna vez va a experimentar ciertas cosas. ¿Su mayor pendiente? Perder la virginidad. Con ayuda de su terapeuta, que entiende lo que necesita, y un sacerdote bien abierto de mente, se lanza a explorar su sexualidad y su fe. Termina con una especialista en terapia sexual, y entre pláticas incómodas, risas y mucha honestidad, Mark descubre que la madurez no tiene nada que ver con lo físico.