Claudia mete a su hijo en la Academia Fontanar, un colegio bien fifí. Ella es mamá soltera y chambea duro. Pero la neta no son las cuotas lo difícil. Son las mamás "perfectas" del salón, con Antonia a la cabeza. Le hacen la vida imposible con eventos a horas locas y hasta un chat secreto en la escuela. Las juntas de padres son un desmadre y las actividades se vuelven una competencia. Claudia no entiende cómo funciona todo, ni las marcas de ropa cara ni la política de las mesas del festival. Por suerte encuentra a otros papás igual de excluidos. La parte