Por más de 25 años, Marc Côté, cura de calle y párroco, ha vivido con pobres y sintecho. Hoy, Marc está hecho bolsa. Agotado de mantener su iglesia como refugio y ahogado en cuentas que no puede pagar, tiene que aceptarlo: va a cerrar el templo. Como un milagro, hereda un terreno en Bas-du-Fleuve y se lleva a un grupo de vagabundos. Ellos, igual que él, necesitan un descanso.