A Don Evaristo, un capo bien pesado, le caen bien Lázaro y Herminio. Son dos tipos con mucha habilidad, así que los recluta para hacer trabajos bien peligrosos contra cualquiera que amenace su imperio. Pero mientras cumplen con su parte, se van metiendo en un lío donde nadie es leal de verdad y todo lo que hacen lo tienen vigilado. Ellos creen que controlan la situación, pero resulta que son parte de un juego más grande. Ahí se dan cuenta de que confiar es un lujo que no pueden pagar. Entre secretos, traiciones y alianzas que cambian, Lázaro y