Un padre joven vuelve a su pueblo por el funeral de su papá. Pensó que sería algo simple, pero el muerto dejó una instrucción rara: esparcir sus cenizas en la cancha de su equipo favorito. Lo que sigue es un desastre burocrático y situaciones chistosas. Entre trámites y recuerdos, el vato termina entendiendo más a su papá y a él mismo.