Ainara tiene 17 años, estudia en un colegio católico y está por dar sus exámenes finales para elegir carrera. Pero de la nada, les dice a sus papás que quiere meterse a un convento para ser monja. A nadie le cayó bien la noticia. Su papá la apoya, pero su tía Maite cree que esa vocación es señal de un problema más grave.