Marinette Pichon nació en 1975 y desde chica ya jugaba fútbol. Su mamá, una mujer valiente, la crió sola tras aguantar a un marido violento. A pesar de todo, ella nunca se rindió. Combinaba trabajos raros con su carrera deportiva, hasta que la llamaron a la selección francesa. Luego, un club grande de Estados Unidos la fichó. Se fue allá con su mamá para cumplir su sueño de ser la mejor jugadora del mundo.