La actriz de teatro Lillian Cooper pierde a su hijo de forma misteriosa. La policía dice que fue una sobredosis accidental, pero ella no lo cree. Empieza a investigar por su cuenta y termina aliándose con el dealer que le vendía drogas a su hijo. Mientras busca respuestas, alucina con los personajes que interpretó en el teatro. Esos personajes le hablan y la empujan a vengar la muerte de su hijo.