Dos hermanos, Barbara y Johnny, van al cementerio a visitar la tumba de su papá en un día gris de otoño. Están en un panteón remoto en Pensilvania, rodeado de árboles. Todo se va al carajo cuando las tumbas empiezan a romperse y salen tipos con cara de muertos y moviéndose raro. Los atacan por sorpresa. Johnny no la cuenta y muere en el ataque. Bárbara sale corriendo como puede. La cosa se pone peor cuando se da cuenta que los muertos vivientes no solo están en el cementerio, sino también en los pueblos cercanos