Kira e Ian, los dos pasando los treinta, se conocen un fin de semana de invierno en la Isla de Skye. Los dos están huyendo, de su pasado y de su vida actual. En 36 horas se la pasan bien, ligero. Se arma una conexión bien especial entre ellos. Todo parece posible. Pero el destino los separa. Vuelven a Londres sin saber que viven en la misma ciudad. A veces a minutos, metros o casualidades de distancia, se mueven por la ciudad sin encontrarse. Tienen que resolver sus propios problemas antes de estar listos para verse de verdad.