Tres artistas chilenos con VIH se juntan en la costa del Pacífico. Hacen una acción poética y ritual donde comparten vivencias, biografías y sentimientos. Al meterse al mar, aparece una llama de fuego adentro del agua. Es como un símbolo de cambio y renacer. La luz brilla en la memoria de los que ya no están. Fuego, vidas y el océano enorme.