Mateo está en arresto domiciliario y trabaja en un estacionamiento en Buenos Aires. Planea escaparse. Todo se complica cuando Lara llega a dejar su coche por la noche. Un tipo armado entra al estacionamiento y los dos ven un asesinato. Ahora tienen que correr por los pisos del edificio mientras los criminales los persiguen. Pelean contra el reloj para salir vivos de ese laberinto.