La alcaldesa cambió las reglas: ahora cualquiera puede entrar a la academia de policía, sin importar su peso, altura, inteligencia o sexo. A los instructores no les gusta nada. Mahoney, un tipo raro, está ahí obligado porque si no, iba a la cárcel. Y rápido se gana la enemistad del teniente Harris. Pero luego Mahoney se da cuenta de que le gusta ser cadete y quiere quedarse. Harris, en cambio, hará lo posible por echarlo. También conocida como: Locademia de policía.