En Seúl, el detective Do-cheol lleva años en la calle y ya nada lo sorprende. Pero todo cambia cuando se enfrenta a Tae-oh, el hijo de un empresario poderoso con contactos en el gobierno. Sus jefes le prohíben investigarlo, pero cuando testigos claves terminan agredidos, no puede quedarse callado. Su exinformante Jung-ho aparece golpeado por orden del magnate, y ahí la cosa se vuelve personal. Tae-oh usa su red de corrupción para eliminar a cualquiera que se le cruce. Do-cheol tiene que usar viejos contactos del hampa y métodos poco ortodox