Brian O'Connor vuelve a la acción. Después de perder su credibilidad con el FBI por meterse mucho en un caso, le dan un ultimátum: métete a una banda de narcos o te vas preso. Termina en Miami, donde se junta con Roman Pearce, un viejo amigo que está en libertad condicional. Los dos tienen que pasar las pruebas de un mafioso llamado Carter Verone, que los pone a correr en carreras callejeras bien locas. Una agente encubierta del Servicio Secreto, Mónica Fuentes, se suma al lío, pero nadie confía en nadie. Todo termina en una movida de