Valentino camina por la ciudad como un fantasma, atrapado entre la nostalgia y el irse. Su cámara parte la realidad en pedazos de un país que todavía lo reclama. Hay lugares donde los recuerdos susurran promesas que nunca se cumplieron. En una plática que va más allá de lo que se dice, las palabras se mezclan con silencios que hablan. Y en ese intercambio tan breve, llega lo inevitable: despedidas que ya estaban escritas, antes de que alguien las dijera.