Basilio es buena persona, un pobre diablo con buen corazón al que nadie pela. Su mujer lo domina, sus compañeros lo humillan, hasta el que pasea al perro lo desprecia. Decide mandar todo al carajo, pero cuando intenta suicidarse se topa con tres personajes raros: un inspector de ruido, una niña de 12 años y una mujer creativa y simpática que siempre pierde el celular. Con ellos recorre la ciudad mientras el ruido a su alrededor se vuelve más fuerte.