Elara fue adoptada por una familia de élite, pero no fue casualidad. La Hermandad de la Luna Creciente la eligió para convertirla en una vampiresa con poderes únicos. Usan técnicas de lavado de cerebro y manipulación para controlarla. Mientras su cuerpo cambia, se siente atraída por el que la tiene cautiva, y no sabe si ese sentimiento es real o se lo implantaron. Todo pasa en mansiones viejas escondidas entre rascacielos modernos. La línea entre lo que es verdad y lo que le metieron en la cabeza se vuelve borrosa. La transformación en vampiresa mezcla seducción y control, y