En un tranquilo pueblo costero de Inglaterra, después de la Segunda Guerra, la joven Lynda crece con su papá viudo y su hermana pequeña. Desde chiquita, Lynda es rebelde y dice groserías todo el tiempo. A los dieciséis, se vuelve más exhibicionista y busca experiencias sexuales, chocando con la mentalidad conservadora de su clase social.